Aunque la descripción no lo mencione, si te apuntas a este recorrido en bicicleta vas a obtener no una sino dos experiencias, ambas igual de maravillosas gracias al encanto de la ciudad y la atención de los guías.
Linda y Grant ofrecen un tour en bicicleta que con apenas tres horas logra cubrir algunos de los puntos icónicos e imperdibles que todo turista debe contemplar en Sídney. Pero sumado a las bicicletas, los cascos y las historias de Australia y su ciudad más popular, Linda y Grant también ofrecen su experticia como fotógrafos para capturar imágenes en las que aparezcas junto a cada uno de esos lugares magníficos a los que te llevan. Si buscaras en las experiencias de Airbnb alguna oferta para sesión de fotos con la cual garantizar imágenes dignas de Instagram, no encontrarías nada por debajo de los $90. Y eso sólo por la sesión de fotos como tal.
En cambio Linda y Grant, gracias a su gentileza y conocimiento de Sídney, te brindan con su tour tanto historia como ejercicio, la adrenalina proporcionada por dos ruedas abriéndose paso entre puntos turísticos y caóticos así como la comodidad de espacios tranquilos en los cuales descansar mientras se charla amenamente sobre qué hace a esta ciudad australiana un lugar tan idílico. Y, obviamente, añaden también sus magistrales sugerencias para unas fotos que todos tus seguidores en redes sociales van a amar, envidiar y admirar. Cuando se aproximan al Harbour Bridge te indicarán la pose perfecta a realizar para capturar un ángulo espectacular y así ser inmortalizado con la Ópera de Sídney como fondo lejano o justo a su lado, imágenes increíbles que ellos toman sonrientes y que tú atesorarás por siempre. Pedalear por la Reserva de Barangaroo llenará tus pulmones de aire fresco y tu vista con otro fenomenal paisaje de la metrópoli.
Pero si fotos contigo como protagonista no son realmente lo que buscas, no importa porque después de todo este es antes que nada un recorrido en bicicleta, y ambos guías saben muy bien cómo realizar uno estupendo. La seguridad es prioritaria, cascos proporcionados antes de iniciar el trayecto al igual que pruebas realizadas a cada bicicleta para comprobar su buen funcionamiento. Linda y Grant se turnan para ir tanto al frente como en la retaguardia del grupo, asegurándose así de que nadie se pierda y para mantener un pequeño pelotón compacto ya que Sídney puede tornarse muy agitada dependiendo de las zonas que visites. Cada parada tiene su razón de ser, bien para contemplar un monumento o escuchar alguna historia sobre la cultura e historia australiana; cuando el recorrido continúa, siempre tienes la chance de adelantarte o rezagarte para ir junto a uno de los guías y charlar con ellos sobre lo que desees. Nunca se quedan cortos de respuestas o sugerencias ante cualquier inquietud, y cada vez que aclaran tus dudas o comparten la historia de cómo surgió la idea de hacer este tour, lo hacen con una sonrisa genuina en sus labios, enseñando abiertamente cuánto aman realizar esta actividad que para ellos jamás se siente como un trabajo.
Y si su amabilidad no fuese suficiente, dejarán en tu paladar el mejor de los sabores gracias al pan de plátano horneado por la propia Linda, un postre que ella prepara específicamente para los integrantes del tour de cada día. He hecho algunos recorridos en bici por el mundo pero este fue el primero en el que un guía me sorprendió no sólo con sus habilidades de pedaleo y narración sino también con sus dotes culinarias.
Es muy, muy fácil enamorarse de Sídney y su belleza, pero más sencillo todavía si tienes la suerte de experimentarla con actividades como esta. Aparte de ver y oír qué la hace tan especial, puedes compartir con personas que como tú han ido a visitarla y terminan encandilados con ella. Y si eso no bastara, te das el lujo de ser guiado por personas informadas y cariñosas que gracias a unas cuantas bicicletas y el amor por su ciudad ofrecen una fantástica experiencia con la cual descubres las maravillas de Sídney.

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